Del 26 al 29 de marzo, la ciudad brasileña de Porto Alegre será sede de la Primera Conferencia Internacional Antifascista y por la Soberanía de los Pueblos, un encuentro que reunirá a organizaciones sociales, movimientos populares, partidos políticos, sindicales e intelectuales de distintos países con el objetivo de debatir y coordinar respuestas frente al crecimiento global de la extrema derecha.
La iniciativa se plantea como un espacio de confluencia de luchas, deliberación política y articulación internacional, en un contexto que los organizadores caracterizan como marcado por el avance de proyectos autoritarios y el fortalecimiento de corrientes ultraderechistas en diferentes regiones del mundo. Según la convocatoria del evento, la conferencia surge como una “resistencia colectiva frente al avance global de la extrema derecha y la escalada autoritaria que amenaza los derechos y la democracia”, y busca fortalecer la coordinación entre movimientos sociales, organizaciones políticas y militantes antifascistas a nivel internacional.
La conferencia comenzará el jueves 26 de marzo con el Foro de Autoridades Antifascistas, un espacio que reunirá a representantes institucionales y dirigentes políticos para debatir el rol de los gobiernos y los parlamentos frente al avance de la extrema derecha. La jornada abrirá con la mesa de parlamentarios, titulada “El papel y los límites de la acción institucional en la lucha democrática”, donde se discutirá el alcance de las herramientas institucionales para frenar procesos autoritarios. Posteriormente, tendrá lugar una mesa dedicada a los gobiernos progresistas bajo el título “La radicalización de la democracia en los gobiernos populares”, orientada a reflexionar sobre las experiencias de gestión estatal frente a la ofensiva conservadora. La jornada concluirá con una marcha de apertura por las calles de la ciudad, que marcará el inicio político del encuentro y buscará visibilizar la convocatoria internacional del evento.
El viernes 27 de marzo comenzarán las conferencias centrales del encuentro. El evento combinará paneles internacionales, talleres, debates, presentaciones de experiencias, rondas de discusión, actividades autogestionadas y movilizaciones en las calles. La primera estará dedicada a analizar “la ofensiva de la extrema derecha en el mundo: causas, consecuencias y desafíos”, con el objetivo de poner en común diagnósticos sobre el crecimiento de estas corrientes políticas en distintos países. Más tarde, se desarrollará un panel centrado en el rol de la clase trabajadora en la lucha contra el neoliberalismo y el fascismo, que abordará la relación entre políticas económicas, precarización laboral y el fortalecimiento de proyectos autoritarios. La jornada cerrará con un debate específico sobre la situación política en Brasil, bajo el eje “Brasil bajo la amenaza de la ultraderecha y del imperialismo”, y con una conferencia dedicada a la solidaridad entre los pueblos y la lucha antiimperialista.
Además de los paneles centrales, la conferencia incluirá actividades autogestionadas organizadas por movimientos sociales, colectivos, organizaciones y participantes del encuentro. Estos espacios podrán incluir talleres, debates, presentaciones de experiencias y rondas de discusión, con el objetivo de ampliar la pluralidad de voces y fortalecer los vínculos entre diferentes luchas territoriales y sectoriales. Según los organizadores, estas instancias buscan que el encuentro no sea únicamente un evento de debates académicos o políticos, sino también un espacio de intercambio directo entre militancias y organizaciones de base.
La conferencia contará con la participación de referentes políticos, intelectuales y militantes de distintos países, reflejando la dimensión global del fenómeno que el encuentro busca discutir. Entre las presencias confirmadas se encuentran figuras del ámbito político y cultural como la diputada británica Zarah Sultana, el intelectual cubano Abel Prieto y la activista antifascista italiana Ilaria Salis, entre otros participantes provenientes de diversos continentes. La convocatoria plantea que el crecimiento de la extrema derecha no es un fenómeno aislado de un país o región, sino parte de un proceso global que impacta sobre los derechos de la clase trabajadora, los movimientos sociales y las democracias contemporáneas.